LA ORDEN PREMOSTRATENSE

Lámina procedente de Bar, Jacques-Charles. (1778): “Recueil de tous les costumes des ordres religieux et militaires avec un abrégé historique”. París. Tomada de https://gallica.bnf.fr

La “Orden de los Canónigos Regulares de Premontré” fue fundada en 1120 por Norberto de Xanten, un carismático predicador de origen alemán hoy canonizado. El sitio elegido para construir su primera abadía fue un área boscosa en el norte de Francia donde con anterioridad existía una capilla dedicada a San Juan. En la actualidad, ese lugar se ha convertido en un pequeño pueblo al oeste de Laón llamado Prémontré.


Aunque no tuvo la importancia de la contemporánea Orden del Císter fundada dos décadas antes, la Orden Premostratense se extendió rápidamente, con más presencia en el norte que en el sur de Europa. A finales del siglo XII, estaba formada por unas sesenta casas, cuyos monjes eran reconocidos por un hábito de lana blanca que, según la leyenda, fue mostrado por la Virgen María a San Norberto. Constaba de una saya blanca ceñida a la cintura, sobre la que llevaban un escapulario y cubrían con una capa y una capilla con capucha.


En estos monasterios la vida se ajustaba a lo indicado en la regla de San Agustín y se practicaba un culto con pequeñas diferencias del rito romano, conocido como “rito norbertino o premostratense”. Muy pronto surgió una Orden premostratense femenina que adquirió, tras la muerte de San Norberto, personalidad propia.


En la Península Ibérica la primera abadía fue fundada en Retuerta (Valladolid) en 1145, convirtiéndose en la casa madre de la que dependieron el resto de los monasterios situados en territorio de Castilla, como Santa María de la Vid en Burgos o Santa María la Real de Aguilar de Campoo y Santa Cruz de la Zarza en Ribas de Campos, en la actual provincia de Palencia.


Los monasterios españoles quedaron divididos en dos regiones religiosas o “circarías”: los castellanos y dependientes de Santa María de Retuerta constituían la “Circaría Hispánica”; los navarros, aragoneses y catalanes formaron parte de la “Circaría Gascona” junto a los del sur de Francia. Todos ellos fueron importantes centros religiosos, culturales y económicos durante la Edad Media. 


En los siglos siguientes los monasterios españoles vivieron diferentes reformas que los desvincularon de la casa madre en Premontré creándose una “Congregación Hispánica”, y alternaron etapas de estabilidad con otras de precariedad económica y decadencia, a lo que colaboraron algunos graves conflictos militares como la Guerra de la Independencia, y también la relajación en el cumplimiento de la regla monacal. 


Cuando en 1835 el ministro Mendizábal puso en marcha su proyecto de Desamortización, la orden contaba con medio centenar de casas repartidas por España, algunas con comunidades muy reducidas como era el caso de Santa Cruz donde llegaron a vivir solamente dos monjes.


Todos los monasterios premostratenses fueron, como los de otras órdenes, suprimidos por el Decreto desamortizador de 25 de julio de 1835, sus monjes fueron exclaustrados y vendidas sus propiedades por el Estado. Por el contrario, y de manera excepcional, se permitió continuar con su vida religiosa a las hermanas de los monasterios femeninos de Toro y Villoria de Órbigo, aunque perdieron sus bienes.


El último de los monjes premostratenses españoles exclaustrados murió en Roma en 1902.



ACCEDE A OTRAS PÁGINAS RELACIONADAS:

LA ORDEN PREMOSTRATENSE           BREVE HISTORIA         PUBLICACIONES 



© ASOCIACIÓN DE AMIGOS DEL MONASTERIO DE SANTA CRUZ DE LA ZARZA · THEME BY WATDESIGNEXPRESS