El Monasterio

En los aledaños de la confluencia de los ríos Ucieza y Carrión se encuentra el monasterio Premostratense de Santa Cruz de la Zarza, en el término municipal de Ribas de Campos. A esta fértil vega de zarzales, arboledas y frondosa vegetación llegaron a finales del siglo XII un reducido número de monjes Premonstratenses procedentes del Monasterio de Retuerta, en la provincia de Valladolid.
 
Aquí construyeron un monasterio que vivió durante toda la Baja Edad Media sus momentos de mayor crecimiento y esplendor y desarrollo agrícola produciendo abundantes cosechas y dando a conocer a los campesinos de la zona las nuevas técnicas de laboreo

ARQUITECTURA DEL MONASTERIO

Desde el punto de vista arquitectónico, los Premostratenses adoptan las técnicas de construcción de los Cistercienses.Podemos considerar estas construcciones como tardo románicas o protogóticas; una fase de transición entre el románico y el gótico. Estas innovaciones permiten edificios de mayor altura, luminosidad y amplitud.
 
El monasterio, en sus orígenes, contaba con iglesia, claustro, sala capitular, refectorio, así como otras estancias necesarias para la vida de los monjes.
 
Del monasterio original queda la iglesia de cruz latina con tres naves, la sala capitular y entre ambas una dependencia usada como sacristía.
La cabecera es de triple ábside. El ábside central tiene forma poligonal con contrafuertes en los vértices y ventanales apuntados. Los absidiolos tienen forma cuadrada.
 

LA SALA CAPITULAR

La sala capitular, de extraordinaria belleza, se conserva en un aceptable estado dadas las vicisitudes por las que ha atravesado a lo largo de los tiempos.
 
En palabras del profesor García Guinea la sala capitular: “Una de las muestras más interesantes y completas de este tipo en el románico español.”
 
Es una estancia notable dentro de este monasterio premostratense en la que se desarrollaba la vida espiritual de los monjes, un espacio rectangular dividido en nueve tramos mediante cuatro columnas individuales. Las bóvedas son de crucería y sus nervios caen sobre estas columnas y sobre parejas de columnas que se hallan adosadas a los muros.
 
Los capiteles se encuentran bastante deteriorados y algunos desaparecidos. Podemos encontrar capiteles con elementos decorativos vegetales con hojas de acantos, zarcillos, piñas, flores o frutos arracimados. Hay otros con arpías, con grifos, con leones o con escenas propias del medievo como el que representa el combate entre caballeros.
Probablemente sea el capitel más interesante y en él aparece, en su cara principal, una escena de combate entre jinetes ataviados con cota de malla y que, además de sus escudos, portan respectivamente una lanza y una espada.
 
Junto a la sala capitular se encontraba el claustro, hoy desaparecido, de las mismas características que el de San Andrés de Arroyo.
 

SANTA CRUZ DE LA ZARZA, UNA JOYA EN PELIGRO

El 19 de febrero de 1836 Juan Álvarez Mendizábal, ministro de Hacienda y primer ministro dicta la ley de desamortización por la que se ponía a la venta todos los bienes de las órdenes religiosas extinguidas y el 8 de marzo de 1836 se eliminan las corporaciones religiosas de clérigos regulares.
 
Con estas leyes prácticamente desaparecen de España los monjes Premostratenses y El Priorato de Santa Cruz no es una excepción. Tierras de cultivo y dependencias monacales, que no la iglesia, pasan a manos privadas. Los edificios, antes ocupados por los monjes, entran en un estado de abandono absoluto o se utilizan como almacenes, pajares y, a veces, como porquerizas. Sólo la iglesia, que según la ley de desamortización sigue ofreciendo culto a la población como parroquia de San Norberto, a duras penas se mantienen en pie.
 
Las ruinas se van apoderando del monasterio. Hace unas décadas, cuando España atravesaba una época de esplendor económico y se realizaron grandes inversiones en recuperación del patrimonio nacional, Santa Cruz, permanecía al margen. La dudosa formación académica y la carencia de inquietudes culturales de los responsables de las diferentes administraciones  llevaron a este Monasterio a la situación actual.
 
Después de años de litigio sobre la propiedad de la iglesia, cuestión sobre la que nunca debió existir la mínima duda según el articulado de las leyes de desamortización, y aclarada su situación jurídica, la iglesia es definitivamente propiedad de obispado y, por fin, parece posible su conservación.
 
Recientemente ha sido restaurada la torre y en estos momentos trabajamos por arreglar el tejado, reparación de urgencia extrema.